31.8.11
♥
Si cualquiera de ustedes
me cruzara hoy caminado por la calle, pensaría que no soy más que una chica
común y corriente… Me verían caminar sin prisa ni pausa, disfrutando de cada
segundo de libertad. Así soy yo, por eso me identifico… Desde que tengo uso de
razón, decidí que nada en mi vida sería planeado. Vivo el día a día, soñando e
imaginando que será lo que vendrá. Pero ¿quién imaginaría al verme todo lo que
sucede en mi interior? Debí crecer de golpe, justamente por los golpes de la
vida. ¿Alguien se daría cuenta de eso con solo mirarme pasar? Creo que no hace
falta responder… la respuesta está a la vista de todos. Muchos dicen conocerme,
pero poca gente lo hace de verdad… Más aún si les digo que soy una persona
introvertida al extremo. Me cuesta horrores confiar, así como también adaptarme
a un nuevo grupo, a un nuevo mundo. Yo tengo el mío ¿para qué abrirme a nuevas
puertas? Para crecer, me respondieron una vez. Y les confieso que eso
no me gustó ni medio. ¿Acaso nadie entiende que a los cinco años maduré? ¿No
ven que necesito vivir acorde a la edad que tengo, y no preocuparme por cosas
que no debería? Invisible… así me siento. Todos me ven, pero no basta con eso. ¡Que sociedad necia! Me gustaría gritar
con frecuencia. Ven lo que quieren, escuchan lo que les conviene… Se preocupan
por ellos, y los otros que se arreglen. ¿En que mundo vivimos? Las cosas como
son gente. Si aunque sea una persona en esta tierra se detuviera a disfrutar de
las pequeñas cosas de la vida, el mundo ya hubiera avanzado, sin volver a
retroceder. Sí; tengo dieciséis años y me doy cuenta de que vamos rumbo a un
callejón sin salida. ¿Quién desea eso para su futuro? Yo al menos no… ¿vos
deseas eso para tu vida, la de tus hijos, o nietos? Entonces, abramos los ojos…
¡que diferente sería todo si miráramos
con los ojos del corazón! Quitemos esa venda que cubre nuestra vista,
afrontemos la realidad, y aprendamos a disfrutar de la vida. Cómo me dijo una
vez alguien a quien admiro profundamente:
Profiter la vie