Profiter la vié




10.10.11

10.9.11
Perder un amigo es morir..
es tener el alma, devastada.
Ir a la deriva por la vida, 
sin luz, y sin salida.
Perder un amigo es sentir 
que el mundo ya no gira..
que  todo se detiene 
sin final, sin punto de partida.

¿Cómo hacer para seguir caminando con una sonrisa, cuándo el llanto y la angustia me invade por completo? Me piden que sonría... Pero se ve que nadie (o muy pocos) entienden mi dolor. Este gran e inmenso dolor que forma parte de mi vida desde hace exactamente dos años. Te amaba en silencio, y eso culpa de mis miedos. ¡Siempre mis miedos! Estoy cansada de que formen parte de mi vida... ¿para qué los quiero? Simplemente me impiden avanzar, me hacen perder las fuerzas y las ganas de seguir. El llanto está invadiéndome, la vista se me nubla y dificulta la escritura, ¡que horrible es sentir que ya no voy a poder abrazarte jamás!  ¿Cómo puedo seguir expresando lo mucho que te extraño, lo mucho que te amo, cuánto te necesito? Una mezcla de sentimientos inexplicables colman mi interior desde aquel día en que te fuiste sin siquiera un adiós. Pero esos sentimientos, siempre están acompañados bajo la misma duda, bajo la misma pregunta que no deja de resonar en mi cabeza: ¿porqué vos?

Un amigo es todo. El camino, la luz,
el corazón, los sueños que soñamos.
Un amigo es arriesgar, con alguien 
a tu lado y estar por siempre acompañados.
Porque un amigo es la fe, que da confianza
en vivir.. para seguir codo a codo en la vida.
El que te ayuda a volar, el que te empuja
a  buscar la salida..

Siempre supe que la vida estaría llena de obstáculos, que nos enseñarían a salir adelante aún de la situaciones más difíciles; pero creo que nunca podré convencerme de tu partida porque, aunque no te pueda ver, siento que estás acá. De un día para el otro pasaste de ser una persona con la que compartíamos absolutamente todo, a ser un ángel: ese ángel que desde donde esté nos da las fuerzas que necesitamos para comprender que no estamos solos. Infinidad de veces me pregunto ¿cómo sería si ese día no te hubieras ido de aquí? Y las únicas imágenes que se me vienen a la cabeza para responderme esa pregunta, son aquellas que compartimos durante estos hermosos once años de amistad. Porque esos momentos que pasamos juntos, quedarán grabados por y para siempre en mi memoria. Estoy segura de que si pudiéramos tenerte físicamente acá con nosotros, nuestra vida seguiría siendo tan feliz, o incluso más, de lo que lo era hace simplemente dos años atrás.

Perder un amigo es cortar
la delgada línea de la vida.
Dejar el corazón sin timón,
sintiendo en carne viva.
Perder un amigo es quedar
sin su mitad querida.
Llorar y reír desde hoy, 
en una soledad no compartida.

Fue todo tan rápido, no tuvimos tiempo de reaccionar, de caer en la cuenta de que ese día toda nuestra vida cambiaría por completo. Que todo lo que había pasado, serían solo recuerdos de momentos compartidos, pero al fin y al cabo, los recuerdos más preciados que tengo. Desde ese día en adelante, todo se convirtió en un camino del que, aún hoy, no logro ver el final; no logro comprender hasta donde llegará, ni que será de nosotros mientras dure ese recorrido. ¿Tan difícil era impedir que todo esto sucediera? ¿Tantas cosas hicimos mal para terminar así? No puedo, ni quiero entender cómo fue que de un día para el otro, ese gran lazo de amistad que nos mantenía unidos desde hacía once años, pudo romperse de tal manera.

Un amigo es todo. El camino, la luz,
el corazón, los sueños que soñamos.
Un amigo es arriesgar, con alguien 
a tu lado y estar por siempre acompañados.
Porque un amigo es la fe, que da confianza
en vivir.. para seguir codo a codo en la vida.
El que te ayuda a volar, el que te empuja
a  buscar la salida..



Día a día, trato de recordarte con una sonrisa. ¡Pero me resulta tan difícil hacerlo! Siento dolor, un dolor que prevalecerá en mí por siempre; nunca podré terminar de caer en la cuenta de que ahora estás allá, en el lugar que merecés. Como quisiera que estés acá, compartiendo con nosotros todas aquellas cosas que juntos ansiábamos que llegaran, y que cuando lo hicieron, tuvimos que hacerlo solos. Horas, días, meses... el tiempo sigue pasando y solo me basta con mirar a mi alrededor para caer en la cuenta de que nada es lo mismo sin vos. Pasaron ya diez meses, dos años en los que sigo creyendo que todo esto no es más que un horrible sueño. Aunque algunos días sean más fáciles de sobre llevar que otros, hay momentos especiales en los que me invade la nostalgia, y alguna que otra lágrima resbala de mis ojos; pero enseguida me doy cuenta de que vos disfrutaste de ese momento desde allá arriba, desde ese lugar que ahora te pertenece.

SOLO QUISIERA UNA ÚLTIMA DESPEDIDA
que manche de alegrías 
el resto de mis días...


Solano José Riolfo ♥ 9/9/1994 ~ 10/2/2009
‎"Si en el cielo tus señales hallaré, no hay manera de perderme esta vez"